Luis Lacalle Pou
Partido Nacional


Wilson Ferreira

Wilson Ferreira Aldunate nació el 28 de enero de 1919 en el poblado de José Batlle y Ordóñez. Su padre -blanco como hueso de bagual- no soportó esta ironía del destino y decidió inscribirlo en el vecino pueblo de Nico Pérez porque decía: " no quería que fuera batllista desde su nacimiento ".

Los familiares de Wilson, no tardaron en darse cuenta que aquel niño no era como el resto, no sabían qué sería de su vida, pero tenían muy claro que tendría entre manos una misión muy especial. Desde un primer momento siempre fue el centro de todas las conversaciones.

Al terminar los estudios secundarios, decidió irse a vivir a la capital montevideana para comenzar los estudios de abogacía. Curiosamente siempre dijo " Yo no quiero ser doctor ". A medida que avanzaba en sus estudios, todos pensaban que esta consigna no sería más que una ocasional ocurrencia. Pero la cosa iba muy en serio. Tan es así, que luego de preparar seriamente la última materia para doctorarse, cuando fue llamado para rendir el examen, sorprendió a todos diciendo: " No voy a entrar. Yo les dije, no quiero ser doctor ". Esta actitud, seguramente no respondía a un capricho propio de un adolescente, sino que parecía ser la manifestación externa de una rebeldía interior hacia algo.

En sus años de estudiante, la política lo sedujo fuertemente, y lo terminó de atrapar años más tarde cuando se dio cuenta que lo que necesitaba su partido era una verdadera unificación . Así fue que se integró al sector liderado por Waschinton Beltrán llamado Reconstrucción Blanca . Su codiciable poder de persuasión lo llevó muy pronto a ocupar una banca de diputados que hasta entonces era ocupada por Beltrán.

Como legislador fue formidable , y seguramente uno de los mejores que tuvo nuestro país. Todos lo recuerdan como un verdadero león que rugía cada vez que las circunstancias lo requerían. Era un torbellino de propuestas que generaban polémica y discusión, pero a la vez fue el más duro opositor con que contó el gobierno durante los años en que Wilson estuvo en el parlamento. Muestra de esto último, es el hecho que en pocos meses hizo caer a tres ministros luego de unas interpelaciones que no le daban opción a los legisladores que debían decidir el tema. Manejó como ninguno su filosa arma de la ironía y el sentido del humor. De a poco se fue ganando la admiración de miles de personas, especialmente jóvenes que veían en su persona, al líder capaz de decir y hacer lo que otros no se animaban.

Su inolvidable labor como Ministro de Ganadería Agricultura y Pesca lo catapultó como candidato presidencial para las polémicas elecciones de 1971 . En esta oportunidad, fue derrotado por Juan María Bordaberry por una mínima diferencia. Al tocar este tema, no podemos omitir que estos comicios no fueron transparentes. No se si alguien necesita alguna otra prueba que la siguiente: en varias localidades resultó ser que había más votos que votantes...

Desde la primera hora Wilson fue un doloroso azote para el gobierno que, con el pasar del tiempo, iba perdiendo el respeto. Durante estos años la sociedad comenzó a vivir actos de violencia ciudadana lo que llevó al Presidente a requerir la fuerza represora del ejército.

Por fin se produjo el maldito golpe de estado , pero Wilson no se despidió de la última sesión del Senado sin dejar en claro cual iba a ser la postura de su partido: " Los señores senadores me permitirán que antes de retirarme de sala, arroje al rostro de los autores de este atentado el nombre de su más radical e irreconciliable enemigo, que será, no tengan la menor duda, el vengador de la República: ¡el Partido Nacional! ¡Viva el Partido Nacional!"

Como es sabido, aquí comenzaron los duros años de exilio que sufrió Wilson y cientos de uruguayos que no tenían otra opción que huir desconsoladamente de su patria. Cada día del exilio fue una verdadera aventura, porque no sabía si al final del día iba a poder estar devuelta en casa. Su primer destino fue Buenos Aires, pero pronto comenzó su peregrinar por el mundo denunciando públicamente las atrocidades de los regímenes militare. Su ritmo era imparable, propio de un misionero que hace lo imposible por el bien de los demás.

Luego del emblemático plebiscito del 80 , con el que fue negada rotundamente la propuesta de los militares, el sistema se fue debilitando con el pasar de los días. A la vez, Wilson se iba acercando cada vez más a su país, y el contacto con sus correligionarios era cada vez más frecuente.

El Uruguay no soportaba más su ausencia, y por fin el 16 de junio de 1984 el vapor de la carrera traía, entre otros tripulantes, a quien fue para muchos el último gran caudillo del Partido Nacional. Inmediatamente fue injustamente preso, pero más injusto fue el Pacto del Club Naval con el que se llegó un acuerdo para la apertura democrática. Entre otras cosas, este acuerdo establecía que, ni Wilson Ferreira ni Liber Seregni podrían ser candidatos a la presidencia en 1884. Estas elecciones fueron ganadas por Julio María Sanquinetti.

Luego de estos infames seis meses de prisión, fue puesto en libertad y con su inolvidable discurso en la explanada de la Intendiecia de Montevideo demostró ser un gigante: tuvo la grandeza de poner en segundo lugar sus legítimos derechos en pro de su país. Lo dijo así: " Nuestro primer deber, el deber de todos, es asegurar la gobernabilidad del país. Y si no se asegura, los enemigos de los cuales creemos habernos liberado están acechando, prontos para aplicar su nuevo zarpazo".

Por esto fue un caudillazo, porque la gente se daba cuenta al instante que no actuaba para conseguir el poder, sino por el bien de todos.

Inesperadamente le detectaron un cáncer y al poco tiempo Wilson era llevado en un cajón, ante un mar de gente que lloraba por su ausencia.

 

 
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