Luis Alberto De Herrera
Luis Alberto De Herrera nació el 22 de julio de 1873. Sería utópico intentar resumir la vida del caudillo que le marcó el paso a la política de nuestro país por varias décadas en unas breves líneas. Por eso, me limitaré a hacer algunas puntualizaciones.
Cuando el niño cumplía apenas 12 años la familia, por diferencias de su padre con el gobierno, debió exiliarse en la vecina ciudad porteña. Ya de pequeño, sufrió en carne propia lo costoso que podía ser dedicarse a la actividad pública y jugarse por lo que pensaba.
Pero parece que la experiencia de la dificultad en vez de apocarlo, lo llevó a generar un espíritu de sana rebeldía que conservó hasta sus últimos días. Así fue que no dudó en abandonar los estudios del Derecho para sumarse a la primera revolución de Aparicio Saravia en 1897. Fue uno de los renombrados "22 de Lamas" que desembarcaron en Sauce el 5 de marzo del año señalado para iniciar definitivamente el conflicto armado.
En el campamento rebelde fue uno más, aunque la sabiduría de algún veterano paisano presagiara luego que Herrera pasara frente a él: " Ahí va el Presidente ..." Estos años de revolución le fueron una auténtica escuela de vida. En ella vio con sus propios ojos la miseria humana llevada al extremo, cuando, por ejemplo, mataban despiadadamente a chicos de apenas 15 años; pero también vivió el estar dispuesto a cualquier sacrificio con tal de lograr una Patria más justa.
Cuando se nombra a Herrera desgraciadamente muchos jóvenes se imaginan a un modelo glacial lejano en el tiempo, a un Doctor culto con su sombrero pintún en la mano. ¡Que imagen tan alejada de la realidad.
Por el contrario, una de las grandiosas facetas de su personalidad, era el saber congeniar su sabiduría envidiable y su capacidad de identificarse con todos, y especialmente con los más sencillos. Se puede decir que Herrera fue uno de los que popularizó a la política . No le encontraba sentido a aquellos largos y refinadas piezas oratorias alejados de la realidad y por eso, sus discursos políticos se caracterizaron por el lenguaje llano y pasional. Tenía la capacidad de dejar deslumbrados a importantes personalidades extranjeras que se entrevistaban con él, pero a su vez era el mejor en trasmitirle sus ideas a la gente humilde del medio rural. Instauró un nuevo método de hacer política que tenía y tiene como eje el trato igualitario con el otro.
Defendió como pocos los principios básicos de una sociedad moderna, y muestra de ello es que apenas pudo, al ser electo diputado en 1905, presentó junto a Carlos Roxlo un proyecto de ley que intentaba regular la actividad obrera. Esta " Ley de trabajo " no sólo limitaba la jornada laboral a un tiempo decente, sino que suponía la creación de un verdadero estatuto del trabajador. Las paradojas de la vida llevaron a que hoy muchos recuerden la Ley de 8 horas de Batlle, pero se olviden el sustancioso proyecto que hicieron varios años antes Herrera y Roxlo.
Fue un ejemplar paladín de la defensa de la soberanía nacional . En su primer viaje a Estados Unidos ya vislumbró lo agresiva que podía ser la política imperialista. Su sólida prédica se puso a prueba cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y los estadounidenses pretendieron instalar una base naval en las costas del Uruguay. Con aquel lapidario NO de Herrera, quizás perdimos una serie de beneficios económicos. Pero que orgullo que sentimos unos años después, al pensar que hubo quienes no quisieron poner en riesgo lo más preciado que un país tiene que es la libertad... Esta valiente decisión le fue muy costosa, porque inmediatamente se desató una ola de desprestigio hacia su persona que él la llamó " la embestida baguala ". Lo llamaron nazi, fascista, vende patria, etc. Pero a pesar de esta injusta y calumniosa campaña de desprestigio a los pocos años seguiría siendo un caudillo indiscutido. Lo que no sabían los canallas es que las calumnias pasan, pero los ideales por los que llenó de sentido su vida no.
Tampoco imaginemos a Herrera como un idealista perdido. Tenía muy claro que para poner por obra sus ideas, era necesario que el Partido Nacional llegue al poder. Lograrlo no fue nada fácil, pero para los héroes no hay imposibles sino desafíos. En 1958, luego de una campaña que quedará para siempre en la memoria de quienes tuvieron la dicha de vivirla, el Partido Nacional obtuvo la mayoría de votos, y así rompió con 93 años de gobiernos colorados. Herrera había logrado uno de sus más altos objetivos: llevar a los blancos al poder.
Luego de haber vivido una vida al servicio de su país y de su gente, el 6 de abril de 1959 Herrera nos abandonó físicamente, habiendo dejado un legado que nadie se lo podrá llevar. |