|
LAS BICICLETAS DE NUEVA PALMIRA |
Había escuchado hablar de “Los Pinos” hace ya un tiempo. Tomás me invitó a conocer el lugar y convenimos un mediodía hace ya casi un mes.
Enclavado en el barrio Casavalle, ahí esta esa impresionante edificación. Impresiona no solo por su tamaño si no por su modernidad y prolijidad.
Enseguida después de la bienvenida, nos hicieron un relato pormenorizado desde los orígenes de la institución hasta la actualidad.
Solo quien tiene fe y sueña con proyectos al borde de lo imposible puede ponerse al hombro tal desafío. Alcanza con ver las fotos del basural existente en el terreno antes de la toma de posesión.
La obtención del terreno merece un capitulo aparte. El dueño en una actitud elogiable había pensado en darlo en usufructo por varios años, pero debido a la magnitud de la inversión decidió finalmente donarlo. Lo curioso, aunque no debería llamar la atención, es que el hasta entonces dueño pertenece a una religión distinta a la que profesan los impulsores de la obra.
Del basural al día de hoy, etapas varias: una limpieza a fondo, una pequeña casa y de ahí en más la construcción del moderno local que nada tiene que envidiar a las mejores instituciones privadas.
Cuando llegó Pablo Bartol, el director y gran responsable de este milagro, recorrimos las instalaciones. Ni una mancha, ni un graffiti, todo prolijo.
Los chicos me hicieron acordar a épocas no muy remotas cuando si alguien entraba a un salón, al unísono se paraban a saludar. Así lo hicieron en cada una de las clases que visitamos.
Daba gusto ver las caritas de alegría y agradecimiento de los chicos. Se respira afecto, amor y ansias de superación.
En cuanto a la actividad curricular, consiste en tareas de apoyo, informática, deporte, preparación en determinados oficios para poder salir con los conocimientos adecuados al mercado laboral.
Más de trescientos chicos transcurren diariamente por ahí.
“¿Cómo se solventa el emprendimiento?” preguntamos. Los chicos pagan una cuota, cuya cifra es realmente accesible. Quienes no pueden abonarla, sus padres o sus madres, cumplen con tareas dentro de “Los Pinos” a modo de pago. Por otro lado tiene firmados convenios con organismos del Estado. Conjunción de esfuerzos entre Estado y particulares, formula exitosa si las hay.
Ya pasado el mediodía, nos sentamos a comer unas moñitas con tuco y conversamos un rato más. Pablo nos contó de todas las actividades extras que realizan durante el año.
Nos contó de un viaje a Colonia que hicieron el año pasado. Entre los destinos del departamento uno de los lugares elegidos fue Nueva Palmira.
El relato incluía varias visitas puntuales que los chicos disfrutaron mucho. Sorpresivamente lo que mas les llamó la atención fueron las bicicletas contra el cordón o tiradas en el pasto en la plaza de Nueva Palmira, por supuesto sin candado y sin que nadie las vigile. Los chicos preguntaron extrañados acerca de esta situación.
Pablo les comentó que sus dueños eran seguramente chicos de su edad, uruguayos igual que ellos y que solo los separaban 200 kms.
A la vuelta del paseo, entre los cuentos y anécdotas, la de las “chivas” superó largamente a las demás.
Pablo y el resto del excelente equipo profesional de “Los Pinos”, son dignos de elogiar e imitar. Educación en destrezas y en valores; mostrando un camino posible, una luz al final del camino.
Al salir de ese oasis, me sentí orgulloso, agradecido y con las pilas cargadas.
Contra el determinismo, los pesimistas, los agoreros del caos, ahí esta viviendo, creciendo “Los Pinos”, soñando con formar a los futuros dueños de “las bicicletas de Nueva Palmira”.-
Luis Lacalle Pou
Representante Nacional
|
|
|
|
|