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2008-05-16
EDITORIAL EL PAIS | OPINIÓN | Página 5 16/05/2008 |
Perspectivas. Falta un año para las elecciones primarias y monedas más para las nacionales, pero ya están todos los partidos políticos en campaña electoral. Algunos con menos problemas que otros, pero el gran objetivo político del momento, es mantenerse en el poder o recuperarlo. Entretanto, va creciendo, con sólidos fundamentos, la sensación que el Partido Nacional fortalece día a día sus aspiraciones. Las encuestas lo reflejan, marcando la evaluación de las tendencias.

Conocemos los graves problemas del Frente Amplio. La descoordinación entre sus sectores, las dificultades para conciliar, las guerrillas internas para conseguir un candidato por cuanto el pretendido consenso en torno a una figura, no se va a lograr. Quien tiene mayor cantidad de votos es el MPP, pero el país no está dispuesto a tragarse como candidato a Mujica, y menos a Marenales que dentro del movimiento tiene la mayoría. De Astori, en quien se pensó como el de mejor presentación, ya hemos demostrado los inconvenientes que trae consigo. Esto no quiere decir que finalmente o Mujica o Astori no sean los candidatos, pero el drama del Frente es que no tiene resultados que ofrecer como para merecer su ratificación en el poder.

La pobreza ha aumentado, el desempleo un mes baja y tres sube. En materia social, como lo señala con acierto y claridad el diputado Luis Lacalle Pou en su propuesta sobre el "Plan de Dignidad", la buena intención de apoyar familias que sufrieron más la crisis del 2002, y que también por otros factores estaban en la indigencia, fracasó. Se montó para ello una costosa unidad burocrática -el Mides- que no ejecutó correctamente ni el plan de emergencia ni el de equidad. Se incurrió así, observa el legislador nacionalista, más en un gasto que en una inversión social, diferencia que no es menor debido a consecuencias a corto, mediano y largo plazo. El pueblo uruguayo va a destinar millones de dólares a este proceso de asistencia en impuestos, que sumados al fiscalazo, deteriorarán aún más su capacidad contributiva. La izquierda empareja hacia abajo. Esa masa de dinero se repartirá entre quienes no tienen necesidades básicas satisfechas, otorgándoles un jornal solidario, adjudicándole una tarjeta para comprar bienes de consumo o con exoneración de facturas de servicios públicos. Eso suma mucho más que el salario que ganan muchos que trabajan de Sol a Sol.

Ese paquete asistencial no genera contraprestación obligatoria para sus beneficiarios. Y es gasto, y no inversión social, porque el efecto de este paquete se agota el día que se gastó el dinero por quien lo recibe. No se tiene noción del destino del capital otorgado. Basta con ver lo que aumenta la venta de celulares, cigarrillos y vino en los locales cercanos a los lugares de pago el día en que se efectúa el mismo. En síntesis, la falta de contraprestaciones obligatorias genera la mutación del trabajo. Lacalle Pou propone un Plan de Dignidad que le ponga a este asistencialismo lo que complementaba la teoría de Keynes: que el Estado invierta en obra pública.

Tampoco puede ofrecer nada el Frente Amplio con su política económica, más que la protesta airada de la clase media, del centro social, destrozado por el IRPF.

Las encuestas lo indican, los nervios del Presidente lo ratifican. Las perspectivas de hoy sugieren como posible el triunfo nacionalista. Pero, falta un año. La consigna es no cometer errores. La gestión opositora, contra una mayoría absoluta y cuasi dictatorial, hizo de la unidad partidaria su faceta más destacada.

Dentro del Partido habrá movimientos internos. Sin duda que como siempre sucedió, en el Interior, las alianzas locales generarán enfrentamientos, como siempre sucedió y sucederá en todos los partidos políticos del mundo, y aquí en el Uruguay se sabe que las contiendas en los departamentos son duras, pero es imprescindible que las mismas se desarrollen en el clima de fraternidad y de calma interior que parece haber prendido en la colectividad como necesidad irrenunciable a satisfacer.

Y hay que presentar programas, explicar cuál será el sistema tributario, cómo se puede hacer obra social, y combatir la pobreza y la indigencia racionalmente, planes como propone Lacalle Pou, que además levantó cientos de miles de firmas para legislar en materia de seguridad, las cuales los que mandan no se dignaron ni mirar, despreciando la voz de la voluntad popular.

Hay que demostrar que somos un partido de gobierno, y que vamos a gobernar.

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